Esta interesante cantina abrió sus puertas en el año 1920, en una vieja casona al estilo del Corazón de México. La entrada que se ubica sobre la calle Barranca en el número 78 respeta todo el conjunto arquitectónico de la zona. Dos grandes marcos de piedra que muestran el paso de los años, delimitan las típicas puertas de doble abatimiento.

El contraste de colores le da un toque «cantinero» a todo el conjunto. La tipografía del letrero del lugar no guarda ninguna compostura de diseño y el emblema del lugar colocado justo en medio de las dos puertas le da un toque fresco y único.

Fachada de de contrastes cromáticos que evocan un cierto caos a la vista pero que al final del primer vistazo se conjugan y armonizan el conjunto. Toda una unión de colores y materiales que preparan a los sentidos a vivir una experiencia culinaria especial y única.

 

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