Los exquisitos e íntimos jardines de Hotel Casa No Name hace de este lugar un espacio único de descanso  y relajación. Una atmósfera nutrida por la historia de una de las construcciones con mayor peso histórico en San Miguel de Allende, con el sello de un excepcional mural que es manifiesto no solo de la fe, sino también del gran oficio artístico en el periodo colonial, y que ha sido un sello indeleble en el carácter de la población y su evolución en diversos aspectos.

 

“Casa No Name se posicionó como un lugar célebre y concurrido por personalidades de la élite cultural y social europea y estadounidense”.

 

La vegetación alimenta la riqueza de este espacio en el que además resalta, justamente en el patio trasero, la leyenda “Door to Nowhere”, impresa justamente en una puerta que complementa el ambiente intimista marcado sin duda de cierto surrealismo, lo que hace aún más enigmático el ambiente y da un carácter propio a esta propiedad calificada como uno de los hoteles boutique más exclusivos y refinados de la población guanajuatense.

Casa No Name es una soberbia y señorial casona colonial en la céntrica calle de Hernández Macías es el reducto que hoy alberga a uno de los hoteles más exclusivos de San Miguel de Allende: Casa No Name. La que fuera residencia de una importante autoridad eclesiástica en la época de Virreinato, y posteriormente hogar de la aclamada artista y fotógrafa Deborah Turbeville, comprende hoy un hotel de seis habitaciones sobria y delicadamente decoradas, cada una con detalles exquisitos  y con un carácter de funcionalidad acorde con los tiempos actuales.

Deborah Turbeville trabajó para diversas firmas internacionales como Vogue, Valentino y Channel, entre otras. Cuando descubrió este inmueble, se convirtió en una de sus inspiraciones y aún conserva parte de su legado e influencia estética. En este sitio realizó algunas de sus producciones más importantes, tomando en cuenta el maravilloso entorno que representa San Miguel de Allende. Fue ella precisamente quien la designó como Casa No Name, volviéndose muy pronto en un lugar célebre y concurrido por personalidades de la élite cultural y social europea y estadounidense”, expresa Marilen Husemann, gerente del establecimiento.

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Espacios como sus enigmáticos y preciosos jardines nos llevan a gozar de un ambiente incomparable, a disfrutar de un entorno que nos hace imaginar los tiempos coloniales y la cotidianidad creativa de Deborah Turbeville, en un recinto siempre visitado por celebridades y grandes artistas. Casa No Name es un hotel que, a pesar de la leyenda en su puerta trasera, nos lleva a un destino único de sensaciones y emociones.

“La vegetación alimenta la riqueza de este espacio en el que además resalta, justamente en el patio trasero, la leyenda ‘Door to Nowhere'”