Elegancia, sobriedad, pureza de detalles y atmósferas íntimas de una especial espiritualidad entre el ambiente de algarabía y regocijo del centro de San Miguel de Allende, son elementos distintivos del nuevo hotel Casa Blanca 7, manifiesto arquitectónico que integra el esplendor del diseño tradicional de la ciudad guanajuatense con un espíritu mediterráneo imperecedero y los efluvios de la estética marroquí, presente en diversos detalles ornamentales que exaltan la  universalidad de esta obra; reencuentro de tiempos, de barroquismos, de ideas, para dar por resultado una edificación prístina que seduce los sentidos.

Casa Blanca 7 ofrece 10 habitaciones suntuosamente diseñadas por el reconocido despacho Fisher Weisman, integrado por Jeffry Weisman y Andrew Fisher. Las sofisticadas y lujosas suites cuentan con alfombras bereberes, muebles con incrustaciones finas y amplios baños de mármol con duchas de lluvia. El lujo templado se infunde a lo largo de todo, desde el entretenimiento a petición hasta las sábanas de algodón portugués y los textiles marroquíes lujosamente bordados.

 

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“La finca de 300 años de antigüedad en San Miguel se transformó de ruina en refugio al albergar un pequeño hotel suntuosamente decorado. Un oasis urbano logrado de una manera grandiosa por un equipo extraordinario de arquitectos de renombre, diseñadores notables y un par de magos culinarios que evocan la cocina mediterránea. Bellamente orquestado con ecos eternos de culturas antiguas tejidas en un impresionante diseño contemporáneo. La música de la fuente del patio, las sombras estampadas en la logia, el hierro, la piedra, el bronce, los textiles lujosamente bordados, la belleza en los detalles”, dice Gina Sereno Muñoz, Gerente de Operaciones de Casa Blanca 7.

En el aspecto gastronómico, resalta la incursión del chef Donnie Marterton en el desarrollo de Fátima y Café Casa Blanca. “Masterton alcanzó la belleza culinaria a través de las luminarias de Nueva York, Los Ángeles y San Francisco que orbitan alrededor de Wolfgang Puck, Alice Waters y una gran cantidad de influencias en siete continentes.

“La pasión del chef por la cocina mediterránea se combina a la perfección con el estilo mudéjar de Casa Blanca. Énfasis en las prácticas orgánicas más frescas y sustentables, locales y de temporada servidas en una de las cuatro cautivantes áreas del comedor: el Patio, Lounge, arriba en el Comedor de Fátima 7 y Balcón con vistas al Templo de San Francisco“.